Cap. 4 - Restablecimiento del Impuesto sobre el Patrimonio

4.3. Planificación del Impuesto sobre el Patrimonio

Los aspectos esenciales a considerar con la reintroducción han sido expuestos en el apartado anterior. Sin embargo, existen determinadas cuestiones que deben considerarse para un adecuado análisis y planificación de los efectos de la reintroducción. Así, señalamos los siguientes aspectos:

  1. La reintroducción del tributo se aplica con efectos para el ejercicio 201, ya que el impuesto se devenga con efectos 31 de diciembre. Se trata de una medida cuestionable, ya que deja escaso tiempo para evaluar los efectos en su aplicación y en su caso en la debida planificación. Pese a la crítica que pudiera efectuarse, la retroactividad en la aplicación de los tributos es una medida que ha sido considerada admisible por parte de la doctrina del Tribunal Constitucional.

    Por tanto, parece muy recomendable que cada contribuyente evalúe el impacto en la reintroducción del tributo; en particular, ello resultará conveniente en aquellos supuestos en los que exista titularidad de acciones o participaciones en entidades que pudieran aplicar la exención prevista en la norma, al objeto de verificar el cumplimiento de los requisitos exigidos

  2. La norma ha mantenido los criterios de valoración de los elementos patrimoniales. Llama particularmente la atención el caso de los bienes inmuebles, máxime por la reducción en el valor de mercado que pudiera suponer que el valor a computar resultara superior a dicho valor, especialmente en el caso de contribuyentes que hubieran efectuado la adquisición en los años más recientes.
  3. Se plantean incertidumbres en relación con la ampliación del mínimo exento por importe de 700.000 euros establecido en el Real Decreto-ley 13/2011. Cabe señalar que al tratarse de un tributo en el que las Comunidades Autónomas tienen capacidad normativa para establecer, entre otras cuestiones, el mínimo exento, tipo de gravamen y bonificaciones o deducciones de la cuota. Por tanto, cabe esperar que las Comunidades Autónomas que han ejercitado tales competencias, modifiquen el mínimo exento, dado que en todos los casos éste resulta inferior al establecido con carácter general y no es de aplicación directa el límite superior
  4. Asimismo, cabe señalar el caso de la Comunidad Autónoma de Madrid en la que existe una bonificación de la cuota del 100% a raíz del Real Decreto Legislativo 1/2010. En consecuencia, mientras no se modifique dicha bonificación, en dicha Comunidad no debería satisfacerse el Impuesto sobre el Patrimonio, excepto que se modifique dicha norma. En el caso de Navarra y las Diputaciones Forales, éstas tienen asimismo su propia normativa en el impuesto sobre el Patrimonio (3). Ello supone que la aplicación del tributo pueda fragmentarse en cuanto a su aplicación territorial en la medida que otras Comunidades Autónomas puedan incorporar medidas similares.
  5. Se mantienen los tipos de gravamen y la escala existente con anterioridad con tipos impositivos progresivos que, a nivel estatal, oscilan del 0,2% hasta el 2,5%
  6. Por último, es preciso recordar que al reintroducir la aplicación del Impuesto sobre el Patrimonio debe considerarse la regla relativa al límite conjunto del IRPF y Patrimonio. En este sentido, la norma ya contemplaba que la suma de las cuotas íntegras del IRPF y el Impuesto sobre el Patrimonio (4) no puede superar el 60% de la base imponible del IRPF (excluyéndose la cuota y base imponible atribuible a ganancias y pérdidas de patrimonio procedentes de transmisiones de elementos de patrimonio con antigŁedad superior a 1 año).

    En el supuesto de superarse el citado porcentaje del 60%, se reducirá la cuota del Impuesto sobre el Patrimonio hasta alcanzar dicho límite. Sin embargo, en todo caso la cuota a pagar del Impuesto sobre el Patrimonio no podrá ser inferior al 20% de la citada cuota inicialmente calculada.

    Esta regla afecta en mayor medida a los casos de contribuyentes con un nivel elevado de patrimonio cuyas rentas del ejercicio objeto de gravamen en el IRPF resulten relativamente reducidas. En determinados casos, dada la reintroducción del tributo para los años 2011 y 2012, ello puede suponer un incentivo para determinados contribuyentes al objeto de reducir el importe de rentas a efectos del IRPF (o alternativamente estimular la generación de rentas del capital a más de 1 año) y así reducir el gravamen del tributo.

(3) En el caso de Navarra se regula una bonificación del 100% de la cuota similar a la existente con anterioridad en la normativa estatal.

(4) Se considera la cuota correspondiente a los elementos que pueden generar rendimientos que sean objeto de gravamen en el IRPF.